Realizar una auditoría a una página web implica hacer un análisis de cuestiones técnicas, experiencia de usuario, y aspecto. Con este proceso es posible encontrar cosas que podrían obstaculizar el potencial de tráfico de tu sitio web, afectar tus ventas y demás beneficios, confundir a tus visitantes o tener inconvenientes técnicos.

A continuación, te presentamos 8 sencillos pasos para auditar páginas web 

1. Revisa tu diseño

En una página web, el diseño es importante, debe ser fresco y digerible para la vista. 

Nadie va a confiar en un sitio web que fue diseñado en 1995. 

Como regla general, vale la pena rediseñar tu sitio web cada 1–2 años, o al menos hacer algunas actualizaciones de diseño significativas. No se trata sólo de hacer las cosas bonitas o de mantenerse al día con las tendencias actuales, hay bastantes cosas que contribuyen a un mal “diseño” del sitio web.

Ventanas emergentes y anuncios intrusivos: No siempre son malas, cosas como pop-ups de salida o las advertencias de cookies tienen un propósito legítimo. Sin embargo, no hay nada más molesto que hacer clic en una página web en los resultados de búsqueda de Google, sólo para ser atacado por un ejército de ventanas emergentes en el momento en el que llegas a la página. 

Texto ilegible: Si la gente no puede leer lo que hay en tu sitio web, entonces tienes otro escenario relacionado con el botón de volver atrás. Así que asegúrate de usar un tamaño de letra adecuado. No necesita ser exageradamente grande, no todo el mundo tiene una visión 20/20.

Elige una fuente legible. Se cree que las fuentes sans-serif son algo más legibles que las fuentes serif, así que evita los Comic Sans o cualquier cosa remotamente similar

Usa suficiente espacio en blanco. La falta de espacio en blanco hace que la lectura sea una experiencia desagradable, así como contrastar bien los colores.

 

2. Revisa tu navegación

Imagina un sitio web sin barra de navegación. Encontrar cualquier cosa que quisieras sería una lucha, por eso es esencial asegurarse de que tu menú de navegación no sólo existe, sino que también tiene sentido para los visitantes.

3. Comprueba si es compatible con los dispositivos móviles

¿Sabías que más del 49% de la gente navega por la web a través de dispositivos móviles? 

Esto significa que la mayoría de tus visitantes probablemente estén viendo tu sitio web desde su móvil.

Además, casi el 60% de las búsquedas de Google se realizan a través del móvil.

Si actualmente no es compatible con móviles y sabes que un buen número de tus visitantes provienen de dispositivos móviles, entonces probablemente deberías contratar a un desarrollador para que se ocupe de ese problema.

4. Revisa tu archivo robots.txt y mapa del sitio

Robots.txt es un simple archivo de texto que le dice a los motores de búsqueda qué páginas pueden o no rastrear. Un mapa del sitio es un archivo XML que ayuda a los motores de búsqueda a entender qué páginas tiene y cómo está estructurado tu sitio.

Un archivo “robots.txt” es generado automáticamente y puedes acceder a el agregando “robots.txt” al final del nombre de tu sitio web.

5. Verifica que estés usando HTTPs

HTTPs significa que un sitio web es seguro, es decir, que la transferencia de datos hacia y desde el sitio está encriptada. Puedes saber cuándo un sitio web utiliza HTTPs porque hay un candado en la barra de direcciones y la dirección URL comenzará con https://:

¿Por qué es importante tener HTTPs? Todo se reduce principalmente a la seguridad. Los datos no cifrados (no seguros) pueden ser interceptados y robados.

Además, según Google para 2014 los HTTPs se convirtieron en un factor de posicionamiento en este buscador.

Así que HTTPs es vital si aceptas pagos en tu sitio (obligatorio), recopilar datos de los usuarios (recomendado), tratas de posicionar correctamente en Google.